Suena el despertador, indicando que empieza un nuevo día en Madrid. Kaley con un suave movimiento tira el despertador empotrándolo contra la pared. Se levanta despacio dirigiéndose hacia la cocina, desayunando su típica barra de cereales de todos los días, cuando observa el reloj de pared, averiguando que llega tarde a su clase diaria de dibujo. Se dirige corriendo a la habitación y escoge el primer pantalón negro y camiseta de manga corta que pilla en su armario, poniéndosela con total rapidez, Coge sus bocetos y cierra la puerta con tal fuerza que se oye en todo el portal.
Veinte minutos y dos paradas de metro después.
-Llegas tarde, por si no lo sabías- dice su profesor de dibujo tecnico que no le gusta la forma de actuar de su alumna.
-Si, si. Lo siento.
-Pasa y siéntate. Por favor.
Kaley camina hacia su mesa al final de la clase, saca sus bocetos y mira a su compañero de mesa y mejor amigo para saludarle. Carl es su amigo desde que comparten más de las cuatro horas del día en esas clases impartiendo tiempo juntos. Es bastante alto, con gafas al estilo hipster y suele vestir con sudaderas anchas que parece que le compra su madre, y la verdad, no le vendría nada mal un cambio de armario.
Kaley saca sus bocetos e intenta terminar ese fantastico retrato que está haciendo a sus amigas Lucy y Mery por su cumpleaños. Había caido la mala suerte de que eran uno al día siguiente del otro. Al sonar el timbre que indica el final de la clase Carl y Kaley se levantan y recogen todo su material.
-¿Por que has llegado tarde?
-Me he vuelto ha dormir- dice entre risas.
-¿Ayer pillaste cacho en la fiesta?
-No, K, no. Estoy cansada de ir a fiesta y nunca conseguir a algun chico que valga la pena. Todos son unos guarros.
-Te propongo algo.
-¿De qué se trata?
-Veniros tu y tus amigas a la fiesta de universitario que organiza mi facultad.
-¿Pueden incitar a quien quieran?
-Por supuesto.
-Pero... ¿Y para que voy?
-Quiero presentarte un amigo. Se llama Luis. Es moreno, más bien bajito y unos ojos marrones. Nada del otro mundo, como te gustan a ti.
-Vale, yo lo propongo y te comento.
-¿Hablamos?
-¡Hablamos!
Se desliden con un gran abrazo de colegas y Kaley camina en direccion al metro para volver a casa.
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