Decido escoger un vestido veraniego verde elegante pero discreto para mi cita con Marcos y aunque quedan dos horas quiero estar perfecta. No es mi primera cita pero aun así estoy nerviosa, como siempre. Me pinto con profesionalidad dando brochadas muy lentamente.
Ding Dong.
Suena el timbre de aquel piso que habían dejado mis amigas vacío por si daba la casualidad de ocurrir algo más.
-¡Hola peque! ¿Puedo pasar?- dice Marcos sin dejar su sonrisa y dandole un suave beso a Sandy en sus recien pintados labios.
-¡Claro! Enseguida salgo, esperame en el salón.
Marcos se dirige con su inabandonable sonrisa hacia el sofá. Entro en el baño y cogo un preservativo, que meto en el bolso. Pienso que hoy es el dia. Marcos se ha hechado más colonia de la normal y está como más nervioso.
-¡Ya estoy! ¿Nos vamos?
Se levanta del sofa perplejo y esque aquel vestido verde ceñido le resaltaba todas las caderas. Sin duda estaba deslumbrante. Salen del portal agarrados de la mano como la tipica pareja enamorada que son.
-¿A dónde vamos?- digo, sintiendo curiosidad por el asunto.
-Es un secreto, pero te encantará- dice Marcos sin abandonar su sonrisa de siempre.
Montamos en el tipico wolksvagen rojo, sin darme cuenta, me tapa los ojos con un pañuelo sin dejarme ver nada.
-Marcos, cielo. ¿Para que llevo esto?
-Se supone que es un secreto, peque.
Despues de diez largos minutos casi sin hablar pero sin dejar de soltar sus manos, el coche se para. Oigo la puerta del piloto abrirse y al poco abrirse la mia, sintiendo la mano de Marcos para ayudarme a levantarme de aquel asiento y seguirle. Me pone recta y tras aquello la suave venda de mi novio desaparece de mis ojos, dando lugar a un maravilloso paisaje.
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