Se levanta de la mesa, recoge la comida y se dirige a la cocina. Isa está muy contenta hoy al fin ha quedado con Sarah para irse a una discoteca alejada de la ciudad y buscar un chico que valiese algo la pena. Eran únicamente las dos y quedaba mucha tarde por delante, asique decide desplomarse en el sofá del salón y hacer algo de zaping en la televisión. Le parece extraño que su compañera de piso, Lucy, no halla vuelto aún de trabajar y es que suele hacer horas extras para que sus atletas ganen en todas y cada una de las competiciones. Aún así decide llamarla.
-¡Hola compi! Pero... ¿Dónde estás?
-Pues donde siempre, en el polideportivo.
-No tardes mucho. ¿Vale?
-Lo intentaré. Te dejo que viene Jonhy hacia mí.
-Adiós.
No entiende la razón, ¿qué hacía Jonhy allí? Intenta no preocuparse demasiado por el asunto, quizás solo quiere verla. Deja de pensar en negativo hacia su amiga y continúa su recorrido haciendo zaping en la televisión. Se empieza a quedar dormida con un aburrido documental de tortugas en peligro de extinción cuando suena el timbre. Isa se levanta indispuesta, creyendo que es Lucy, pero al abrir descubre a un chico que es todo un bellezón: rubio con tramos de pelo más oscuros, ojos marrones bastante hipnotizadores y con una camiseta ajustada que marcaba todo lo que podía tener un chico.
-¡Hola! Traigo un paquete para... Lucy. ¿Me equivoco?- dice bastante seguro de sí mismo.
-Te... Equivocas completamente, es mi compañera de piso.
-Pues tiene que firmar. Asi que ya me paso más tarde.
-No, no. Si quieres pasa y la esperamos aquí. Tampoco puede tardar mucho.
-Bueno pues paso- dice el chico no muy contento.
Isa por dentro se siente genial. Le gusta, sí le gusta e intentará lo que sea por intentar estar con él y pasarlo como nunca.
-Bueno.. Puedes sentarte ahí. Por cierto, soy Isa
-Encantado, yo soy Deivid.
Se dan dos besos que a Isa le resultan una eternidad y es que aunque le acaba de conocer, cree que es el chico de su vida.
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