lunes, 8 de julio de 2013

.Capitulo 1.

Se oyen pájaros trinando de fondo, abro los ojos molesta por su ruido y cierro la ventana con gran furia, me vuelvo a tumbar en la cama, miro el reloj bostezando y me vuelvo a dormir. La verdad, es que la noche de ayer no fue especialmente relajante y llegar a las siete, tiene sus consecuencias. Suena el móvil y pego un brinco para que mi compañera de piso no se despierte también, le cojo y hablo en tono biblioteca.
 
-¿Si? - contesto bostezando aún.
-¡Hola dormilona! Vamos que son las dos, creo que va siendo hora de comer, ¿No crees, Sandy?
-¡Hola Marcos! ¿Pero qué dices?, estaba despierta y dispuesta a ponerme a comer.
-Anda, cielo, no mientas. Te noto cuando lo haces.
-Pues aprenderé ha hacerlo mejor.
-Recuerda que esta tarde hemos quedado, no se te olvide.
-No creo que lo haga - dije entre risas.
-Vale, vale. Luego te veo, enana.
-Vale, te quiero. Adiós.
 
Cuelgo el teléfono sonrojada y muy contenta debido a su llamada. No entiemdo la razón del por qué, pero Marcos es distinto de todos los que había conocido. Es cariñoso amable, alguien en quien confiar y siempre puedo pasarlo con él como un último día en la tierra. Me giro y veo la figura de Sarah aún durmiendo tranquila, me subo en su cama y empiezo a saltar como una lunática.
 
-Para, para. ¿Se puede saber qué haces?
-Creo que es bastante obvio.
-Bueno, pues para, que es pronto para hacer locuras de las tuyas.
-¿Pronto? Pero si son las dos, tonta.
-Pues lo que decía, pronto.
-Vale, vale te dejo - digo bastante mosqueada.
 
Sarah es la típica chica festiva que vuelve a las tantas y al día siguiente no la levanta ni a golpes. Tiene el pelo moreno, bastante liso, ojos verdes. Es la chica que todos desearían tener aunque ella no quiera admitirlo, y lo mejor es vaga hasta hartar, pero es de la amigas que me ayudan siempre y eso se valora.
 
Preparo la comida y no me estaba resultando difícil porque unos macarrones tampoco es que fuesen demasiado complicados, aún así se me quemaron. Decido no volver a intentarlo y dejárselo a Sarah que al menos ella sabe mejor. Miro por todos los armarios, descubriendo que he gastado todos los paquetes. Me dirijo a la habitación corriendo, abro el armario y elijo el primer pantalón y camiseta que pillo, me peino bastante mal, cojo el monedero rosa que me regalaron mis padres por mi graduación y salgo de casa olvidándome de cerrar con llave.
 
Salgo del portal sin saber que supermercado podría estar abierto a las tres y media de la tarde, decida al fin, camino hasta a un pequeño Mercadona, diviso a Mery en la puerta. Corro hacia ella y la encuentro llorando. ¿Qué hacía aquí, si ella no vivía cerca?, ¿Qué la pasaba?
 
 
 
 

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