Un banco de madera bastante incómodo y un sol cegador que molestaba aunque tuvieses un gafas de sol a mano, y allí estábamos nosotras en uno de esos bancos del tipico parque solitario en horario de siesta. Mery no había parado de llorar desde que la ví en esa sucia acera del Mercadona y después de esa trágica historia, nos daban ganas de pegarle, pero Mery como siempre intentaba resultar razonable.
-Aún no entiendo cómo me la ha podido jugar asi.
-Mery, tranquila. Ya sabes cómo son a veces.
-Pensé que él era distinto.
-Como digo varias veces: "Hay muchos en el mundo y más buenas personas". ¿Nos vamos a casa y lo hablamos con Sarah?
Mery asiente con la cabeza. Nos levantamos del banco y atravesamos el caluroso paisaje hasta llegar a casa. Abro la puerta y encontramos a Sarah aún tumbada en la cama durmiendo. Me acerco hacia ella y la muevo descaradamente para despertarla.
-Podrías haber tardado un poco más en venir, estaba muy agusto durmiendo.
-Pues te voy a fastidiar, pero tienes visita.
-¿Qué? ¿Visita?- se levanta de golpe observando estupefacta a Mery, que en cuanto la ve, rompe a llorar- Mery, ¿Qué haces tu aquí?, ¿Qué te pasa?
Sarah se levanta y va al salon a sentarse con sus amigas. Mery y yo le contamos la historia, mientras que Sarah llora de la emoción.
-Pues si te digo la verdad, yo no le veía mucho futuro- dice Sarah.
-Yo pensaba lo contrario que tú. Estaban muy acaramelados.
-Bueno el caso es que ya no es nadie para mi y mecesito olvidarme de él.
-Quedate con nosotras unos días en casa, y se te olvidará todo.Total vives sola- digo contenta con mi idea.
-Pues esta tarde vamos a por mis maletas, espero que me acompañeis.
-Te va a tener que acompañar Sarah. Yo he quedado con Marcos. Lo siento.
-Si esa es tu forma de olvidarme de Luis, creo que es mal camino.
-Ya ya. Pero se lo he prometido.
-Tranquila, era broma puedes ir- hay un pequeño silencio, donde se oyen los rugidos de nuestras tripas- ¿Comemos?
-Si, lo estoy deseando.
Se levantan a la vez hacia la cocina, preparan la mesa y se sientan. Cuando de pronto suena el timbre. Sarah no lo admite pero ella cree saber quién es. Me levanto a abrirla al ver que ninguna se digna a hacerlo. Cuando veo un chico alto, moreno, con un pelo ondulado ni muy largo ni muy corto, justo en la puerta. Sin duda era Jonhy.
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